Un ejemplo más de la estrecha relación entre polinizadores y plantas

Un estudio realizado en la Heinrich-Heine-University de Düsseldfor (Alemania) ha puesto en evidencia que hay partes específicas del cuerpo de la abeja a las que éstas no llegan cuando se cepillan para agrupar el polen en su tercer par de patas. Estas zonas sirven como “sitios seguros” que aseguran que la transferencia del polen transportado por el cuerpo de las abejas entre las plantas. El estudio ha sido publicado recientemente en la revista PlosOne.

Los investigadores llevaron a cabo dos experimentos: uno sobre cómo y dónde se cepillan las abejas con sus patas y el otro para analizar cómo las plantas entran en contacto con los “sitios seguros” de estos insectos.

En el primero han demostrado experimentalmente la cantidad de “sitios seguros” en un ensayo con Apis mellifera y Bombus terrestris y pólenes de algunos tipos de plantas (polen de pino y de girasol). En las abejas, encontraron sitios seguros en la frente, la parte dorsal del tórax y la cintura, y en el abdomen en la zona dorsal y ventral. Estas zonas fueron menos “cepilladas” por las abejas.

En el segundo comprobaron experimentalmente con Salvia pratensis, Salvia officinalis y Borago officinalis , con un colorante fluorescente, que las anteras y el estigma de las flores entran en contacto con “sitios seguros” idénticos a los señalados.

La investigadora principal del estudio, Petra Wester, propone realizar experimentos con flores y abejas de diferentes tamaños y comparar el porcentaje de polen que permanece en las “sitios seguros” frente al total recolectado por la abeja.