La interacción Varroa e imidacloprid reduce la capacidad de vuelo de las abejas

Esta es la conclusión de un estudio realizado por investigadores de la Universidad y Centro de Investigación de Wageningen (Holanda) en el que se midió el efecto de Varroa destructor y el neonicotinoide imidacloprid, por separado y de la combinación de los dos.

El trabajo publicado recientemente en Proceedings of the Royal Society, investiga como colonias infestadas con varroa en combinación con la exposición al neonicotinoide pueden ver afectada la capacidad de vuelo de sus pecoreadoras, midiendo la distancia, el tiempo y la velocidad de abejas recolectoras de polen en unos molinos de vuelo adaptados.

Los investigadores explican que en algunos estudios anteriormente publicados sobre los efectos de estos pesticidas en las abejas, a menudo las abejas individuales fueron expuestas a dosis relativamente altas de plaguicida, por lo que en este trabajo fueron expuestas las colonias enteras, tanto a varroa como a imidacloprid en una dosis que las abejas pueden encontrar en el campo.

Las abejas eran capturadas a su regreso a la colmena cuando venían cargadas con el polen, para asegurarse de que al menos una vez habían realizado su vuelo de pecorea con éxito. Dado que las abejas muy enfermas probablemente nunca llegaran a convertirse en pecoreadoras, la investigación más bien subestimó que sobrestimó el impacto de varroa e imidacloprid en las abejas individuales de las colonias del estudio. Para estandarizar los vuelos de las abejas en los molinos se alimentaron todas previamente con una cantidad fija de azúcar.

Las abejas de colmenas con alta carga de varroa fueron las que volaron distancias más cortas, pero fueron todavía menores cuando se expusieron también al imidacloprid. “El efecto negativo de varroa en la capacidad de vuelo fue mayor que el del imidacloprid, pero el pesticida incrementa estos efectos negativos del parásito”, explican.

La reducción de la capacidad de vuelo reduce la capacidad de recolectar alimentos de las pecoreadoras y puede dificultar la facultad de adelantar la salida a pecorear de las abejas más jóvenes como mecanismo de la colonia de afrontar situaciones de estrés (nutricional).